• Eran

    Fuegos que lo devoran todo

    Una bocanada de humo con sabor a carne quemada provocó el carraspeo involuntario de Eran, separando su boca del instrumento que había sembrado el caos al compás de sus hábiles dedos. El viento dispersó esa atmosfera mientras que su respiración se iba tranquilizando, e iba tomando control de sus sentidos y sus movimientos, previamente usurpados por los efectos del azúcar de los pasteles de las Sagas y el odio que sentía hacia ellas. Aún sostenía su flauta con adornos reptilianos con fuerza, como si en cualquier momento una sonría diabólica seguida de algún maleficio pudiese aparecer entre las pocas hogueras que aún humeaban en los campos próximos al molino. Giró…

  • Eran

    El proscrito de Vallaki

    Eran se dirigió a la ventana para comprobar si aún era de noche, ya que la estancia de la abadía estaba aún a oscuras, descubriendo que ya hacía tiempo que había amanecido y que una densa capa de nubes impedía el paso a la luz. Todo apuntaba que hoy tampoco sería un día cálido, o eso pensaba el semielfo frotándose, casi de manera enfermiza, el hombro izquierdo, mientras fríos y grises recuerdos no le dejaban de atormentarlo. El grupo decidió confiar en el pastor de la abadía de Vallaki para esconder a Ireena, hija del antiguo contramaestre de la aldea de Barovia y blanco predilecto del acosador Strahd von Zarovich.…

  • Eran

    Otra noche de triste descanso…

    Aquel mestizo lo había vuelto a hacer, otra oportunidad de demostrar que había cambiado, perdida. Se dejó caer al incómodo lecho improvisado, mientras se frotaba los hombros con las manos, para intentar quitarse sin éxito aquel molesto frío. Un frío que no le había abandonado desde la muerte de su madre y que se había acrecentado desde su llegada a Barovia. Su mirada se desvió un momento hacia Iraena, quien aún conservaba una pequeña mueca en la cara, un resto vestigial de las múltiples carcajadas producida por la bravuconería de Eran. ¿Cómo iba a plantarse en el Castillo de Ravenloft? ¿Cómo iba a compartir una cena con Stradh? Y mucho…

  • Eran

    Lo que podría haber sido…

    Eran nació de la unión de Erebor y Najwa. Erebor era de linaje noble, un elfo de alta cuna dedicado al estudio y la comprensión del mundo, volcado en acrecentar su conocimiento de lo arcano y poder mágico. En una de sus pocas travesías fuera de su biblioteca, el mago acabó en una taberna de lo más mundana donde quedó completamente embelesado por la que sería la madre de su único hijo. Najwa era una risueña y encantadora humana con una sensibilidad y un talento para las artes escénicas especial, más propias de la estirpe de Erebor.  El mago perdió de vista durante unas decanas sus estudios para centrarse en…

  • Eran

    Cruzando el umbral

    El continuo traqueteo del carromato y los últimos aspavientos de los críos Vistani, rechistando para no ir a la cama, dificultaron el descanso de Eran. Muchos pensamientos y emociones se mezclaban en su interior y eso lo mantenía agitado. Demasiadas preguntas, ¿Qué les espera al otro lado? ¿Realmente existe un lugar llamado Barovia? ¿Encontraría allí el consuelo que anda buscando? ¿Será cierto que su padre se encuentra en ese lugar?  Poco a poco, fue entrando en ese estado que los elfos llaman trance. Para ellos, es una manera de conectar a una red de sabiduría grupal, como si ese estado les ayudará a establecer conversaciones con sus ancestros y pudieran…