Aesis

  • Aesis

    El peso del orgullo

    Frente a la majestuosa iglesia de Barovia, con sus altos muros de piedra que se alzaban hacia el cielo oscuro, me encontré con una figura ominosa y temible. Strahd, el señor vampiro de Ravenloft, se alzaba ante mí con una sonrisa burlona en los labios. Fue entonces cuando pronunció unas palabras que cortaron más profundo que cualquier arma: «Tu orgullo no te deja ver más allá de tu estupidez.» Mi orgullo Aasimar se vio afligido por esas palabras, pero, antes de que pudiera alzar mi puño en respuesta, mi cuerpo se quedó bloqueado en pleno movimiento. La parálisis se apoderó de mí, y mi mente fue inundada por un recuerdo…