Lágrimas del dragón divino
Tercer Acto – «Venganza» 復讐
El ascenso hacia la montaña de Ako fue una prueba de resistencia y determinación. Los senderos serpenteantes y empinados obligaban al grupo a avanzar con cautela, sorteando rocas sueltas y tramos resbaladizos. El sol ardiente y el aire cargado de humedad aumentaban la sensación de fatiga, pero Kai y sus compañeros perseveraron, alimentados por la esperanza de alcanzar su destino. A medida que ascendían, el paisaje cambiaba a su alrededor. Los árboles se volvían más densos y frondosos, ocultando el cielo con sus copas verdes. El canto de los pájaros y el murmullo del viento entre las hojas llenaban el aire.
Los primeros años con Isshin fueron intensos. Kai se sumergió en un riguroso entrenamiento, dedicándose a perfeccionar sus habilidades en el arte ancestral del Iaido. Bajo la tutela de Isshin, aprendió no solo las técnicas de combate, sino también la disciplina rigurosa que se requería para dominarlas. Desde tempranas horas de la mañana, Kai se levantaba para preparar el desayuno, cuidar de sus necesidades básicas y aprender los siete principios del Bushido (Integridad, Respeto, Valor, Honor, Benevolencia, Honestidad y Lealtad).
Pero el entrenamiento no solo se limitaba al arte del combate. Isshin también le enseñó a Kai a cuidar de sí mismo y a sobrevivir en las montañas. Aprendió a cazar, a fundirse con la naturaleza y su entorno, pescar, sembrar y mantener un fuego vivo, así como a identificar qué tipo de madera usar para no provocar mucho humo y evitar ser avistado fácilmente.
Sin embargo, el propósito más profundo detrás del entrenamiento de Kai no era solo dominar las artes marciales, sino también encontrar la redención y la venganza. Con el tiempo, Kai descubrió la verdad sobre la muerte de su madre a manos de su propio padre, poseído por un demonio.



Un comentario
Eran
Eran y sus compañeros dejan atrás el color y el ruido del campamento Vistani, para adentrase de nuevo en la gris y silenciosa Barovia. Kay se acerca al bardo, mientras estudia su nuevo instrumento y le explica una historia digna de ser escuchada. Eran se sumerge en sus pensamientos, maravillado por la mezcla de valentía, redención y lealtad del samurai. Siente la intensidad del viaje de Kay, los giros inesperados del destino y la carga emocional que lleva consigo. En su mente, ya visualiza cómo tejerá estos relatos en sus futuras canciones, transformando la experiencia de Kay en una leyenda que perdurará en las melodías del tiempo. Mientras, algunos sonidos salen de la nueva flauta, inspirados por las hazañas de Kay y los habiles dedos de Eran.
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