Aesis

El peso del orgullo

Frente a la majestuosa iglesia de Barovia, con sus altos muros de piedra que se alzaban hacia el cielo oscuro, me encontré con una figura ominosa y temible. Strahd, el señor vampiro de Ravenloft, se alzaba ante mí con una sonrisa burlona en los labios. Fue entonces cuando pronunció unas palabras que cortaron más profundo que cualquier arma:

«Tu orgullo no te deja ver más allá de tu estupidez.»

Mi orgullo Aasimar se vio afligido por esas palabras, pero, antes de que pudiera alzar mi puño en respuesta, mi cuerpo se quedó bloqueado en pleno movimiento. La parálisis se apoderó de mí, y mi mente fue inundada por un recuerdo poderoso y desgarrador.

Recordé el día en que unos bandoleros me secuestraron cuando tenía tan solo 8 años. Me encerraron en una cueva oscura con una puerta de madera que golpeé con todas mis fuerzas, intentando en vano derribarla. Fue la primera vez que sentí la impotencia del ser débil, la angustia de no poder protegerme a mí mismo. La mirada de Strahd hizo que mi cuerpo volviera a experimentar esa profunda sensación de impotencia, al darme cuenta de que, efectivamente, no tenía ninguna posibilidad contra ese ser abrumador.

En ese momento, también comprendí la importancia de mis compañeros de viaje. Me di cuenta de que necesitaba a mis amigos y aliados para enfrentar los desafíos que se interponían en nuestro camino. Este choque entre mi orgullo y mi vulnerabilidad se convirtió en un momento de profunda reflexión y crecimiento personal, mientras luchaba por comprender y superar mis propias limitaciones, y valoraba la importancia de la camaradería en nuestro viaje.

Un comentario

  • Kai

    Me gustaría saber más sobre ese secuestro y el porqué de que Aesis es tan orgulloso. Ese orgullo podría bien convertirse en honor. ¿Logrará Aesis dejar de lado su anhelo por sus pertenencias y bienes para centrarse en el honor, en defender la justicia y su moral propia?

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